
Revista Fidélitas ׀ Vol.4 (1) ׀ Enero-Junio 2023 6
cuyo diagnóstico es Trastorno de Ansiedad (F419), según el CIE-10, sin embargo, al utilizar la adaptación al DSM-5 se observa
que se trata de “Otro Trastorno de Ansiedad no especicado” 300.33 (F41.9).
Mencionó como motivo de consulta lo siguiente “básicamente me cuesta el manejo de muchas cosas desde que comencé, con
la ansiedad mi vida ha cambiado mucho desde ese momento, me cuesta muchísimo manejar las emociones”. Presentaba una
preocupación constante e ideas repetitivas por el miedo a que su hermano con diagnóstico de esquizofrenia pudiera volver a afectar
a su familia, además de valoraciones sesgadas y exageradas de responsabilidad que se han vuelto irracionales y le generaba estrés,
así como ansiedad, razón por la cual había dejado de lado su autocuidado por estar atenta a la salud de su hermano.
Se inició el proceso una vez que la persona rmó el consentimiento informado donde se acata lo establecido en el Código de
ética y deontológico (2019) del Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica (CPPCR), en sus artículos 9, 32,33,
34. Además de los “Lineamientos del CPPCR para el Uso de la Psicología en Línea” en caso de ser necesario la atención en
telepsicología por la emergencia nacional ante el COVID-19.
Instrumentos y técnicas
Para corroborar el diagnóstico y con el n de elegir el mejor proceso de intervención se realizó lo siguiente:
• Entrevista clínica semiestructurada, con la cual se busca obtener la mayor cantidad de información de la consultante por
medio de la cha de identicación, el motivo de consulta, la historia longitudinal y la historia clínica de relevancia con la cual
se efectuó el análisis funcional de la conducta, además de obtener los antecedentes familiares e históricos de la consultante.
• Examen mental, con el cual se evalúa el estado mental de la consultante, se busca detectar signos y síntomas de una posible
afectación, esto por medio de aspectos tales como las manifestaciones comportamentales, afectivas y cognitivas.
• Aplicación del Listado de síntoma Breves LSB-50, es un instrumento clínico cuya nalidad es la identicación y valoración
clara, precisa y rápida de síntomas psicológicos y psicosomáticos en adultos, ofreciendo puntuaciones diferenciadas para
las principales dimensiones psicopatológicas. De acuerdo con De Rivera y Abuín (2012) la prueba cuenta con una alta
consistencia interna, además de coecientes de abilidad comprendidos entre 0,79 y 0,90.
En la terapia cognitiva se pueden emplear una cantidad de técnicas para cambiar el estado del ánimo y la conducta, para el
desarrollo del proceso terapéutico se implementaron como principales las siguientes:
• La Psicoeducación, en la cual se brinda información a los consultantes de manera directa, acerca de temas que desconoce y se
consideran importantes de comprender antes de iniciar otro tipo de intervención (Caro, 2007). De acuerdo con Rivera (2023) citando
a Hernández (2020) “cuando mejor conozca sus propias dicultades personales o el proceso patológico que padece, mejor lo puede
afrontar, más recursos propios puede poner en juego y por lo tanto mejor calidad de vida puede llegar a tener” (p. 10). En este caso se
brindó psicoeducación sobre el modelo cognitivo de la ansiedad, las distorsiones cognitivas y el desgaste del cuidador.
• La reestructuración cognitiva, en donde se trabaja la identicación y utilización de todas aquellas estrategias cognitivas que
se consideran adecuadas para un afrontamiento efectivo y la modicación de los pensamientos disfuncionales o inapropiados,
que están determinando o manteniendo el problema. Se utiliza especialmente el análisis de la evidencia conrmatoria o
disconrmatoria de pensamientos o creencias mediante diálogo socrático entre terapeuta y cliente (Ruíz et al., 2012, p. 426).
• Control del estado de ánimo, por medio del cual se puede controlar el estado anímico del consultante, tal como lo indica Beck
(2006) se le enseña al consultante a proporcionar un puntaje de su estado de ánimo en una escala del 0 al 100.
• Los autorregistros, que “permiten obtener información detallada de lo que ocurre al paciente a lo largo de la semana, y sirve
de línea base para comparar los cambios posteriores” (Ruíz et al., 2012, p. 387).
• Las tareas para el hogar, cuyas asignaciones se buscaron que fueran agradables y tomando en cuenta el parecer de la
consultante para que ella las realizara con facilidad, y obtuviera así los benecios que conlleva seguir ensayando lo visto en
el proceso de terapia breve durante la semana.
Programa terapéutico de intervención
Se optó por elegir las siguientes áreas prioritarias de atención:
• Pensamientos obsesivos referente a su rol con el hermano
• Autoexigencia en las responsabilidades asumidas
• Dicultad para asumir su autocuidado
El programa de intervención que se resume en la Tabla 1 está diseñado para su aplicación a lo largo de diez sesiones de
aproximadamente una hora de duración cada una y con una periodicidad semanal. Las sesiones se estructuraron para responder
cada una a un objetivo terapéutico, con estrategias de intervención especícas, luego sesiones que buscan la prevención de
recaídas, para terminar con una sesión de cierre.