Revista Fidélitas, Vol. 6 (1). Enero – Junio 2025
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Recibido: 10 octubre 2024. Aprobado: 11 de noviembre de 2024
ISSN: 2215-6070
DOI
Revista Fidélitas/ Vol. 6 (1) / Enero – Junio 2025
Implementación del Acompañamiento
Terapéutico en niños, niñas y adolescentes.
Una aproximación desde la ética
psicoanalítica
Cristina Rodríguez Román
crisjamor1021@gmail.com, Hospital Cooperativo de Ciudad Quesada, San Carlos, Costa Rica.
Abstract
This practice was interested in implementing the clinical device of Therapeutic Support in four children
and three adolescents from the Fundación Fundamentes homes in Pavas. As a central objective, it was
proposed to address psychological suffering very far from what was proposed by the hegemonic biological
and positivist model; giving the boy, girl and adolescent a place as a desiring subject, crossed by the word.
It was decided to accompany their moments of vulnerability without taking them away from daily activities
and avoiding medicalization. Intervening through dialogue and listening in a treatment based on their
singularities and social ties. This from a subjectivizing and depathologizing perspective. In the process,
positive results were obtained in relation to the objectives set in each case. Through transference they were
able to build something of the subjective, develop trust in their peers and build a bond with them in the
social bond.
Keywords: Therapeutic Support - social bond - transference - psychological suffering - subjectivity
Resumen
La presente práctica se interesó en implementar el dispositivo clínico de Acompañamiento Terapéutico en
cuatro niños y tres adolescentes de las casas de Fundación Fundamentes en Pavas. Como objetivo central
se propuso abordar el sufrimiento psíquico muy lejos de lo propuesto por el modelo hegemónico
biologicista y positivista; brindándole al niño, niña y al adolescente un lugar como sujeto deseante,
atravesado por la palabra. Se apostó por acompañar sus momentos de vulnerabilidad sin alejarlos de las
actividades cotidianas y evitando la medicalización. Interviniendo a través del diálogo y la escucha en un
tratamiento desde sus singularidades y lazos sociales. Esto desde una mirada subjetivizante y
despatologizadora. En el proceso se obtuvieron resultados positivos en relación con los objetivos planteados
en cada caso. Por medio de la transferencia pudieron construir algo de lo subjetivo, desarrollar confianza
en el semejante y construir un vínculo con el mismo en el lazo social.
Palabras clave: Acompañamiento Terapéutico - lazo social - transferencia - sufrimiento psíquico
subjetividad
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1. Introducción
La psiquiatría surge como rama científica del cuerpo médico en el siglo XIX, es decir, hace s de dos
siglos permitió al saber médico, construir sus primeros cuadros nosográficos de referencia. Desde entonces
las clasificaciones psicopatológicas han variado conforme cambia la época. Para Neffen, “El DSM- V, es
el último retoño de una clínica despojada de sus fundamentos más elementales, supone el cénit de una
mirada que se eclipsa tras el fenómeno en detrimento de su dinamismo estructural” (Neffen, 2022, p.175).
Si existen criterios preestablecidos para identificar y diagnosticar patologías psíquicas, siguiendo lo
planteado por el autor, es menester cuestionarse en qué medida se abordan las situaciones de crisis que
atraviesan las personas, en la vida social y en la cotidianidad del ámbito familiar. Las expresiones de
malestar subjetivo no son una enfermedad objetiva, pero son patologizadas y tratadas con medicamentos.
El paradigma de la psiquiatría pretende decodificar de manera obsesiva lo real, es decir, lo que no se puede
pensar, imaginar o representar porque no pasa por lo simbólico. Lo real es sin ley y no puede entrar en la
realidad, en la medida que se define la realidad como el campo de la representación imaginario-simbólica
(Lacan, 2024; Neffen, 2022; Rabinovich, 2015).
La psiquiatría es un discurso de la ciencia que en la actualidad posee el monopolio del saber y poder en el
sistema de atención de salud mental; obviando al sujeto divido planteado por el psicoanálisis y la clínica
del detalle.
Por consiguiente, el modelo de atención en salud mental para el abordaje del sufrimiento psíquico ha sido
influenciado por prácticas propias del modelo médico hegemónico, fundamentado en el paradigma
biologicista y positivista tanto de la psiquiatría como de la psicología. Modelos de tratamientos que se
repiten en cada persona que llega en busca de atención, dejando en un segundo plano la dimensión de la
subjetividad y asumiendo la singularidad en una entidad general (Karothy,2021; Neffen, 2022; Quinet,
2022).
Como refieren algunos autores, se continúa utilizando el término “enfermedad mental”, concepto que deriva
de la psiquiatría, desde dicho paradigma se conceptualiza el sufrimiento psíquico como causa del sujeto
mismo en relación con etiologías orgánicas; desconsiderando las variables, culturales, sociales, vinculares
y de constitución subjetiva. El sujeto y la subjetividad se piensan como equivalentes al cerebro y sus
tratamientos son abordados con fármacos (Neffen, 2022; Quinet, 2022).
El diagnóstico en psicoanálisis en lugar de tender a duplicar n más las numerosas categorías del ámbito
de la psicología y la psiquiatría agrupando los síntomas en trastornos, permite indicar la posición que el
terapeuta debe ocupar en la transferencia. Es decir, indica que ciertos objetivos y técnicas utilizados con
los neuróticos son inaplicables con los psicóticos porque pueden desencadenar una psicosis. El diagnóstico
desde este paradigma es relevante para situarse correctamente ante la transferencia y realizar intervenciones
adecuadas (Fink, 2007; Neffen, 2022).
Desde el paradigma psicoanalítico el agente de la salud mental aloja la subjetividad de sus pacientes,
escucha el síntoma como una manifestación del sujeto y se ocupa de tres situaciones; la relación del sujeto
con el Otro con mayúscula que nos constituye, la relación con el semejante y la relación con el objeto de
goce (Fink, 2007; Karothy, 2022).
Por lo tanto, el psicoanálisis contrario a la psiquiatría sostiene una ética de la dimensión del sujeto en el
significante. Conforme el sujeto se sitúa y se constituye en relación con el significante se produce en él esa
ruptura, esa división, a nivel de la cual se ubica la tensión del deseo (Lacan, 2013). Como lo afirma Pulice,
“El sujeto, en tanto lenguaje es sujeto dividido. Y esa división subjetiva, inconsciente y estructural nos
diferencia” (Pulice, 2016, p. 28). Es decir, el psicoanálisis, permite pensar en la existencia de una diferencia
estructural subjetiva. El ser humano, como ser humano, es un sujeto del inconsciente. Lo que propone el
psicoanálisis, en especial el desarrollo lacaniano, es la problemática del deseo. Al respecto, Silvia Amigo
considera a su juicio, que el único discurso no oscurantista capaz de objetar eficazmente la ilusión
totalizante del discurso de la ciencia es el psicoanálisis (Amigo, 2019).
No obstante, el analista debe ubicarse como causa real del deseo del analizante, en otras palabras, como
semblante del objeto “aen la transferencia. De un modo menos formal no está allí a título personal, sus
sentimientos, deseos e intereses se excluyen del dispositivo y su acción tiende únicamente a provocar la
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elaboración de un saber. De igual manera, no demanda el imposible de la felicidad, querer el bien del sujeto,
pretender curar y patologizar. Para Quinet es necesaria una ética del deseo y la gestación de la libido. El
deseo del analista es un deseo de sujeto; un deseo de que el sujeto pueda existir (Flesler, 2016; Lacan, 2013;
Neffen, 2021; Quinet, 2022).
En relación con lo expuesto, esta práctica supervisada constituye un replanteamiento del modelo de
atención y tratamientos tradicionales, como alternativa al modelo psiquiátrico tradicional y al de la
psicología positivista. De modo que permita inscribir, en este contexto, el Acompañamiento Terapéutico
como nueva herramienta en el abordaje del sufrimiento subjetivo de los niños, niñas y adolescentes que
asisten a las casas de Fundación Fundamentes en Pavas. Un lugar para alojar el malestar singular y proponer
un lazo social que se vaya inscribiendo como propio en la construcción vincular.
Fundación Fundamentes aborda poblaciones excluidas y marginadas con diferentes situaciones de
sufrimiento psíquico. La intervención pretende realizarse desde una perspectiva psicoanalítica, teniendo en
cuenta elementos como la transferencia, contratransferencia y los tres registros de la teoría lacaniana (R, S,
I); articulando estos registros en tres ejes, clínico, educativo y artístico, con el objetivo de mantener ese
nudo borromeo anudado. De tal modo que la implementación del dispositivo de Acompañamiento
Terapéutico en la fundación permitirá en los niños, niñas y adolescentes construir de forma artesanal entre
acompañante y acompañado un posible lazo social mediante la transferencia, la cual tiene efectos
terapéuticos como lo menciona Rossi (2019). Ubicándose el acompañante terapéutico como semejante sin
juzgar ni patologizar, agudizando la escucha y alojando la subjetividad del acompañado en la búsqueda de
ese deseo no anónimo.
El Acompañamiento Terapéutico se define como un dispositivo clínico el cual permite diseñar una
estrategia adecuada a la singularidad de cada paciente, dependiendo de la situación que el sujeto esté
atravesando. “El acompañante terapéutico se insertará en la vida cotidiana del paciente, donde éste se
encuentre compartiendo con él su mundo, su cotidianeidad” (Dragotto, 2017, p.12).
El Acompañamiento Terapéutico, es una práctica de interacción en un equipo multidisciplinario, que
involucra de igual forma a la familia del paciente y al medio social. Opera en lo cotidiano con las personas,
articulado en un abordaje psicoterapéutico vinculado al psicólogo o psiquíatra o equipo terapéutico que lo
indique. Trabaja en el tratamiento interdisciplinario de pacientes en situaciones de crisis o emergencias
subjetivas y en casos los cuales no son abordables para las estrategias psicoterapéuticas tradicionales (Rossi,
2019).
No obstante, el Acompañamiento Terapéutico también facilita el lazo social, la reinserción educativa,
laboral y recreativa en pacientes que no se encuentran en un periodo de desborde o crisis. Es decir, el
Acompañamiento Terapéutico aporta a evitar el aislamiento y trabaja para que el paciente continúe en su
medio habitual y no pierda sus actividades y sus vínculos (Rossi, 2019).
El Acompañamiento Terapéutico ha sido estudiado e implementado principalmente en países como Brasil,
Chile, Colombia, Uruguay, xico y Argentina entre otros. Es un recurso que surge a mediados de la
década de los 70 en Argentina. En Costa Rica es relativamente nuevo, en el año 2016 se llevó a cabo la
primera reunión en la Universidad de Costa Rica, donde participaron el Dr. Manuel Rodríguez Peganos,
Psicoanalista y Acompañante Terapéutico, Lic. Vladimiro Chiattone, Acompañante Terapéutico y Jessica
Millet, Psicoanalista y Acompañante Terapéutica. Esta reunión tuvo como objetivo promover la formación
de acompañantes terapéuticos en Costa Rica. En el año 2020, inició la primera formación de acompañantes
terapéuticos por la Universidad de Costa Rica, los cuales realizaron sus prácticas en diferentes instituciones.
No se han documentado casos acompañados en prácticas; algunos se presentaron en el décimo tercer
Congreso Internacional de Acompañamiento Terapéutico, en la Universidad de Costa Rica en mayo del
2022. En el año 2023, la Universidad de Costa Rica continuó con la segunda formación de acompañantes
terapéuticos.
2. Metodología
La presente propuesta práctica supervisada, pretende aplicar el dispositivo clínico de Acompañamiento
Terapéutico en los niños, niñas y adolescentes con sufrimiento psíquico que asisten a las casas de Fundación
Fundamentes en Pavas. Por cuanto pretende acompañar a esta población en la superación de crisis y en
aquello que no puedan hacer, o que no puedan sostener de su existencia cotidiana. Se apuesta por acompañar
sus momentos vulnerables sin alejarlos de sus actividades cotidianas y evitando la medicalización y la
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internación. Se aplican estrategias como el diálogo, la escucha y la observación que permita ofrecer a los
niños, niñas y adolescentes un tratamiento desde sus vínculos, lazos sociales y singularidades.
La presente práctica utilizó para la recolección de datos, propiamente los resultados obtenidos en la
aplicación del dispositivo clínico de Acompañamiento Terapéutico.
Posterior a la entrevista al acompañado, se plantearon los objetivos a trabajar en supervisión externa con la
tutora de la práctica y se estableció el encuadre del Acompañamiento Terapéutico para cada caso. El horario
del encuadre fue de dos horas por niño, niña o adolescente, dos veces por semana, tomando en cuenta la
plasticidad de este y la particularidad del caso. Posterior a cada sesión, se discutió en el equipo terapéutico
los emergentes de cada sesión.
Los participantes para esta práctica supervisada fueron siete personas entre siete y quince años (cuatro niños
y tres adolescentes).
3. Resultado y análisis
En esta sección se presenta un análisis de una viñeta de Acompañamiento Terapéutico desde la ética
psicoanalítica, acompañando a Mario en la construcción subjetiva.
Mario tiene quince años, es nicaragüense y al inicio del acompañamiento no estaba estudiando.
Actualmente cursa sétimo año en un colegio nocturno. Tiene dos hermanos menores y vive con sus
hermanos y abuela adoptiva.
La historia de Mario es desgarradora, fue abusado sexualmente en su niñez; había recibido tocamientos por
parte de los amigos de su madre antes de los cinco años y también había sido violado por un extranjero
cuando tenía diez años. A sus cinco años, el Patronato Nacional de la Infancia lo concede en adopción a su
abuela, junto a sus dos hermanos menores. La abuela mencionó no haber tenido opción, para poder tener a
su nieto, tenía que responsabilizarse de los otros dos niños, entre ellos Mario. La abuela de Mario pidió
ayuda a la fundación porque Mario estaba consumiendo marihuana y ketamina, robando dinero a sus
vecinos, durmiendo tarde de la noche y saliendo todo el día, entre otras situaciones.
La indicación para el Acompañamiento Terapéutico fue proporcionada por una de las psicólogas de la
casita, después de la entrevista con la abuela adoptiva. Durante el encuentro, la psicóloga decidió preparar
a Mario mediante el Acompañamiento Terapéutico para que ingresara en una institución llamada “Cuidad
de los Niños”, institución no gubernamental donde internan niños y adolescentes en riesgo social. Es
importante subrayar que a Mario no se le había consultado por su deseo. La demanda de acompañamiento
venía de la familia y de la psicóloga de la fundación, en procura del bien para Mario, en otros términos,
fundamentada en ideales sociales y familiares para eliminar el síntoma de Mario del cual se quejaba la
abuela.
La abuela adoptiva describió a Mario como un joven cleptómano y adicto. La psicóloga mencionó que
estaba mal diagnosticado, pues no debía ser diagnosticado de cleptomanía sino trastorno antisocial de la
personalidad. Todo esto sucedió en presencia de Mario.
Posterior a la entrevista y propiamente en el acompañamiento, Mario comentó que había robado dinero en
algunas ocasiones para comprar golosinas y comida, ya que su abuela controlaba la alimentación en la casa
y tanto él como sus hermanos pasaban hambre. También, había consumido ketamina y marihuana para
soportar su vida. El consumo de ambas drogas brindaba alivio y soporte a su historia y su cotidianidad. Sus
conductas eran formas de hacerse oír por el Otro. No obstante, lo que sostiene el síntoma y su función en
la estructura de un sujeto solo se puede lograr mediante la escucha activa de la subjetividad en transferencia.
A continuación, mencionaré a la psicoanalista Beatriz Janin para argumentar la posición ética de no saber
que deben tener los agentes de la salud mental en su quehacer clínico, “Los adolescentes son sujetos en
transformación, cualquier definición que se haga va cambiando; además, se debe tener una actitud de no
saber y estar atentos a lo que dicen” (Janin, 2018, p.231). Mario se sintió muy mal y no volvió a la casita
hasta después de dos semanas. Son situaciones que suelen suceder cuando el agente de la salud mental
patologiza el sufrimiento psíquico.
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Desde mi primer acercamiento en el acompañamiento con Mario, él expre su desacuerdo en ir a la
institución que tanto la psicóloga como su abuela querían enviarlo. Sentía miedo y vergüenza, además, no
quería separarse de sus hermanos. Situación que orientó el Acompañamiento Terapéutico, era una demanda
que venía del Otro del saber que difería al deseo subjetivo de Mario. Es decir, para saber a quién se va a
intervenir y hacia donde se va a intervenir es necesario conocer quién es el sujeto y cuál es su deseo,
parafraseando a Pulice (2021). En este caso el objetivo de Acompañamiento Terapéutico fue propiciar un
espacio para que surgiera algo del deseo propio y a partir de ahí pudiera libidinizar objetos y construir algo
de lo subjetivo.
En el acompañamiento, identifiqué algunos de sus gustos y los reforcé llevando materiales como esmaltes
de uñas, maquillaje e instrumentos de peinado. Mario sentía interés por la estética, sin embargo, sentía
miedo de que su abuela lo supiera, esas actitudes estaban en contra de los ideales familiares. Nuestros
espacios eran un lugar para que afloraran todos sus gustos y pudiera de alguna manera realizarlos. Fueron
muchas sesiones de maquillaje, peinado, baile, creación de proyectos. Espacios especialmente para
escuchar y cantar la música de su artista favorita.
Como lo plantea Janin, “Ofrecerse al adolescente como un objeto transferencial y, a la vez, diferenciarse
del objeto fusional, permite al adolescente ir discriminando los pensamientos propios de los del otro” (Janin,
2018, p.234). La presencia del acompañante terapéutico y el alojamiento de su subjetividad le habían
permitido que su deseo aflorara y dejara de estar sujetado a la demanda y al capricho de ese Otro gozador
que no le permitía su devenir como sujeto deseante.
A partir del quinto encuentro, se matriculó en el colegio nocturno y fue en esta sesión donde revisamos las
ventajas de ir o no a la institución sugerida, todo en favor de su deseo. Mediante el acompañamiento, se
intentó hacer un vínculo diferente con la abuela, sin embargo, fue algo muy difícil, solo se logró obtener el
permiso para un paseo y aceptación del celular. No había apertura por parte de la abuela y estaba
imposibilitada para alojar a Mario.
A través del Acompañamiento Terapéutico, Mario descubrió algunos de sus deseos y estuvo mejor
posibilitado para llevarlos a cabo. Pudo de alguna manera defenderlos de su abuela y deshacerse en gran
medida de la autoridad de ella cuando dejó de tenerle miedo. Lo importante del abordaje con adolescentes
es posicionarse como alguien que no espera algo de ese adolescente, que no le pide un sentido, sino que
con su presencia y su escucha acompaña ese tiempo de espera y búsqueda de su propio deseo.
El acompañamiento fue de quince encuentros y después de finalizado como efecto de la transferencia,
Mario siguió en comunicación telefónica durante unos meses, cada vez que tenía una dificultad con su
abuela o cuando realizaba alguno de sus deseos. Es decir, el acompañante terapéutico pudo construir un
vínculo transferencial positivo durante todo el tiempo de su intervención hasta la liquidación de la
transferencia y la función del sujeto supuesto saber del acompañante.
4. Conclusión
El Acompañamiento Terapéutico, desde una lectura psicoanalítica, permitió alojar mediante el diálogo y la
escucha las subjetividades y singularidades de cuatro niños y tres adolescentes. A partir de la transferencia,
pudieron ir construyendo algo de lo subjetivo.
La transferencia en el Acompañamiento Terapéutico es un pilar indispensable para que el acompañante
tramite su subjetividad. Cuando se diagnostica y patologiza a un sujeto, se obstruye la posibilidad de un
vínculo transferencial. De igual forma, se asume la singularidad en una entidad general.
Desde una ética psicoanalítica, el deseo del acompañante es clave en todo Acompañamiento Terapéutico.
No es el deseo de corregir, de querer el bien del acompañado, ni un deseo de saber y adaptar, sino un deseo
de ofrecer su presencia, escucha y acompañamiento. Alojar al acompañado desde una ética psicoanalítica
es crear un vínculo transferencial emancipado del discurso del amo y de las burocracias sanitarias y sus
ideales de salud mental.
5. Referencias
Amigo, S. (2019). Clínica de los fracasos del fantasma. Editorial Cascada de letras.
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Dragotto, P. & Frank, M. (2017). Conceptualizaciones y experiencias en A.T. Editorial Brujas.
Fink, B. (2007). Introducción clínica al psicoanálisis lacaniano. Editorial Gediza.
Flesler, A. (2016). El niño en análisis y las intervenciones del analista. Editorial Paidos.
Janin, B. (2018). Infancias y adolescencias patologizadas. La clínica psicoanalítica frente al arrasamiento
de la subjetividad. Editorial Noveduc.
Karothy, R. (2021). El niño, el espejo y la mirada. Editorial Lazos.
Lacan, J. (2013). La ética del psicoanálisis. Editorial Paidos.
Lacan, J. (2024). El sinthome. (11ª ed.). Editorial Paidos.
Neffen, I. (2022). Las entrevistas preliminares en psicoanálisis: Introducción a su clínica & ética.
Editorial Letra Viva.
Pulice G. (2016). Fundamentos clínicos del Acompañamiento Terapéutico. (3ª ed.). Editorial Letra Viva.
Pulice, G. (2021). Acompañamiento Terapéutico, transferencia y dirección de la cura. (2ª ed.). Editorial
Letra Viva.
Quinet, A. (2022). Psicosis y lazo Social: Esquizofrenia, paranoia. (2ª ed.). Editorial Letra Viva.
Rabinovich, N. (2015). El inconsciente Lacaniano. (2ª ed.). Editorial Letra Viva.
Rossi, G. (2019). Acompañamiento Terapéutico: Lo Cotidiano, las redes y sus interlocutores. Editorial
Polemos.