Emprendedurismo y liderazgo empresarial en las organizaciones del siglo XXI

Autores/as

  • Gabriela Hernández Gómez

DOI:

https://doi.org/10.46450/revista_fidelitas.v2i1.31

Palabras clave:

Capital humano, cultura organizacional, globalización, motivación, liderazgo, emprendimiento

Resumen

En el entorno actual de competencia global, la supervivencia de una organización depende de su capacidad para generar valor agregado a sus clientes y proveedores, lo cual es la base de su competitividad y posicionamiento en el mercado. El recurso humano constituye un activo intangible que tiene gran relevancia en el éxito de cualquier organización y una fuente de ventaja competitiva, dado que su cultura organizacional y socialización, les permite innovar, adaptarse al cambio y apoyar el incremento de la productividad en medio de la globalización. Las teorías del comportamiento humano han ido abriéndose camino en los procesos empresariales, tomando cada vez más relevancia la satisfacción laboral, la motivación, la calidad de vida de las personas, el medio ambiente de trabajo, el compromiso organizacional y el bienestar laboral. Es por esto que, a través de la historia, el significado de liderazgo ha ido modificándose de acuerdo con los cambios del desarrollo humano. El liderazgo es un proceso complejo en el que intervienen multitud de elementos, comúnmente definido como un conjunto de habilidades gerenciales o directivas que un individuo tiene para influir en la forma de ser de las personas o en un grupo de personas determinado. Es por esto que un líder emprendedor con inteligencia emocional impulsa a sus seguidores hacia el éxito y les ayuda a conseguir sus metas. Como conclusión, se reconoce el potencial de la cultura organizacional y su socialización como aspectos fundamentales para que las empresas logren sus objetivos, respondan ágilmente a las circunstancias cambiantes del entorno y alcancen el éxito competitivo. Asimismo, las necesidades psicológicas básicas son indispensables para el bienestar y el fomento de la motivación intrínseca de todos los seres humanos. Una de las fallas en el emprendimiento es llegar a creer que, si se es buen emprendedor, también se puede ser buen empresario, lo que no siempre resulta cierto, ya que antes de centrarse en una empresa, el emprendedor debe enfocarse en sí mismo y en adquirir las capacidades que lo llevarán al crecimiento personal y empresarial.

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